Música para alucinar

23 feb. 2012

Anoche



¿Sabes cuántas veces quise abrazarte?
Porque no es justo sentimiento
el que me mueve a rogar tu mirar,
no es ajeno dolor el que conmueve
a un torpe corazón como este mío.

Los latidos que se escapan de su sitio
y me hacen viajar hacia el cosmos,
con sólo un segundo es suficiente
para una probada de cariño tomar,
prestado, porque mío no lo siento.

Tu caminar gallardo a la distancia
hace vibrar mis pupilas de ansiedad,
¿cuándo llegarás a mí únicamente?
¿Este tonto corazón un día hallará
la respuesta que con tanto esmero busca?

La lluvia agotó tu imagen
y tras su velo te escondió anoche
cuando despedí tu corazón latiente.
Doki Doki, escucho irse el mío tras el tuyo
en una busca infructuosa, inútil.

Dame tu mano, quiero sentirte cerca
y saber que existes, no eres sueño,
no eres pesadilla, no ilusión o extravagancia.
Sólo dame una oportunidad,
mostrarte quiero este anhelante corazón.

No te lleves con el viento tu voz,
que me queda cuando no me miras.
Dame tu mano, quiero sentirte cerca.
Dame tus sueños, quiero protegerlos.
Dame tu amor, quiero conservarlo.



26 sept. 2011

Al morir la luna

Al morir la luna

Cuando la luna se vaya
sabrás cariño mío que me he ido
y aunque mi silueta veas
a tu lado cada fin de estrellas
has de saber que realmente
ido me he lejos de tu alma.
Porque al final del día
mi corazón no duele,
mas se siente desolado,
y ese dolor mudo duele aun más
que si espadas mi alma atravesaran.
Con una mirada ausente basta
para mis ojos hacer girar,
mas hoy ya no te miran,
ni de reojo, ni directo,
mi voz a ti no dirijo
pues vacío viento es que muere
cuando la luna se destinta.
Las dulces lágrimas arden más
que si saladas de mar fueran,
y dejan mayor rastro de dolor
las que mi rostro nunca surcaron.
Mi corazón late, alto y sigue,
cuando tú estás cercano,
mas saltar no puede
sino sólo en indiferencia hundirse.
Si las estrellas más brillasen
podrías entonces ver mi rostro,
mas hoy es mas tarde que mañana
y el ayer borró al presente,
porque si mirarme hicieras,
no tendría caso ni sentido
si mi corazón murió cuando
hoy la luna se escondió y ya no
surgirá cuando la luna se destinte.



Betsabé Cavazos Ramírez

21 jul. 2011

Ya no soy

Hoy no soy viento, hoy no soy poeta, hoy no soy modelo, no soy escritora, no soy nauseabunda, no soy... simplemente ya no soy.

 Odio los mmmm, quisiera exterminarlos de la tierra

Quiero... necesito hablarlo, gritarlo, y que nadie me entiende o siquiera me escuche

Por desgracia aún me falta para ver a los intento de amigos que no son más que indiferentes ante mi existencia

Hoy no soy yo...

Ojalá que un día no fueran dos, y que ese día se hiciera a la mitad para verte... hoy necesito hablarte... ¿acaso podrás entenderlo? ¿tendrás la amabilidad de escucharme o leerme? tan sólo dame un poco de confort...

 Necesito aquellos momentos vespertinos a la luz de las lámparas del techo donde hablar era nada y lo dicho lo era todo...

 Extraño esa esencia de nada y todo, ese aroma indescriptible a amigo, ese tacto de pétalos de flores silvestres, fuerte pero suaves...

 Ya no soy yo... y no lo seré nunca más... he de arrancar este suplicio...

 Cuando ese dos que quiero sea un uno que no sean dos y ese uno sea tan sólo a mitad... entonces podré tomar fuerza para continuar y dejarte atrás... hasta que te vuelva a ver, porque tú... jamás a mí serás capaz de venir y yo... ya no quiero ser quien vaya a ti...

He dejado la lluvia correr, al agua empapar mi esencia... acaso pocas gotas apenas dispersas, pero he dejado que en mí sean torrente.

No lo tolero más, cansada estoy de esperar y buscar, apartarme, dejar... alejar...

Cuanto más evado más me golpea, me hiere, me atormenta, donde sea que voy, en la estación, mientras marcha, en la calle, mientras marcho

Es insoportable, desequilibrador, sentenciero... me hace morir, y marchitar... me consume me amordaza.

Si ta sólo estuvieras ahí... o tan sólo supiera tener tu apoyo, tu consideración...

Más lejano que un infinito eres tú y te muestras con cara de cercano... tu fachada ya no me engaña... pero me atrapa tan sólo en un instante.

Quiero herirte, quiero derte un poco de lo que no me das pero me llega... más toda resolución, todo diálogo muere en el instante de tu visión...

Muere orgullo, nace consideración... y vuelvo al principio...

Ya no iré a ti, ya no rogaré un poco de un vistazo... ya no iré a ti si tú no vienes... ¿por qué debo ser yo quien siempre busqué en especial a ti?


Betsabé Cavazos


13 jul. 2011

Tiempo atrás

Hace ya casi un año, para ser exactos nueve meses y dos días, que no publico en esta página tan querida para mí. Hace nueve meses que ingresé a la universidad y comencé a trabajar al mismo tiempo y que tales ocupaciones lograron absorber mi tiempo y mente, no dejándole espacio incluso para la lectura por placer.
Me gusta el camino que estoy tomando, sin embargo, a veces cada día añoro el tiempo cuando podía tirarme a leer con tranquilidad o sentarme a escribir y dejar volar mi mente.
Se me hace a veces complicado el esperar sólo un poco más antes de poder abocarme a lo que deseo y sueño, se me complica cada poco el soñar aún dormida. Pero detrás de todo esto tengo la certeza y esperanza que valdrá la pena lo que hoy parece ser sacrificio, pero no es más que una inversión en calidad de tiempo y gustos, que me retribuirá en grandes logros y satisfacciones, más que profesionales/académicos, personales.
Hoy en día trabajo para conseguir mis sueños y objetivos, para llegar a esa primer meta que me fijado en mi desarrollo personal, académico y profesional. El trabajo cuesta y si se quiere hacer bien puede resultar duro, pero al final del día, si lo he hecho con integridad y honestidad podré descansar tranquila sabiendo que he hecho lo mejor y he dado de mí lo mejor que tengo.
Ni me cabe duda, seguiré así, tal vez siga sin poder tomar una pluma, lápiz o teclado, y escribir lo que me plazca, tal vez pasen semanas, meses, años, en que sólo pueda escribir lo que se me pide, lo que se me exige, lo que se me ordena  y no lo que quisiera, pero mi confianza está en Dios quien me guía y tras este periodo de luchas y desavenencias Él me sostendrá y podré al fin ser lo que yo quiero y quien yo sueño. Incluso, puede que lo que quiero y anhelo no sea aquello en que serviré a este mundo, ero sé que si este es mi camino, Él me sostendrá en esto.
Me despido nuevamente, deseando seguir un día con esto.
No es un adiós, es un hasta que los sueños se cumplan, un hasta la próxima entrada.


Betsabé Cavazos

15 nov. 2010

Ella cierra los ojos

Ella cierra los ojos


 La blancura que le rodea es surreal, y hasta pareciera a ratos que realmente no está allí. Si mira hacia un costado puede ver puntos brillantes sobre el oscuro firmamento que se expande más allá de ese frío cristal. En cualquier otro momento diría que son estrellas, hoy son sólo la prueba de que hay un mundo ahí afuera.
Cierra los ojos por un instante y piensa.
Piensa en los momentos felices de su vida, y eso inevitablemente le lleva a pensar en los malos también. Piensa en la mano que acaricia los cabellos que coronan sus sienes y más atrás. Piensa en los ojos que le hicieron suspirar a través de su vida y que aún le hacen pender de un hilo el alma al verlos tan cerca, tan lejos, en su mente o en su realidad.
Ella cierra los ojos y él le toma la mano, pensando en lo que quisiera tomarla de ahí y llevarla lejos, pero sabe que, a donde vaya nunca será lo suficientemente lejos de nada.
Mira hacia el mismo lado donde ella momentos antes miró y ve los mismos puntos brillantes, “estrellas”, pero en esos momentos le parecen el brillo oscuro y cálido de la mujer que sostiene su mano entre las suyas.
Ella cierra los ojos y un suspiro escapa de sus labios haciendo que su corazón salte y luche contra sí mismo por no saltar, pues quiere intentar atraparlo entre sus labios y devolverlo al interior de su boca y nunca dejar que de ahí escape.
Toma más cerca su mano y le besa, una sonrisa se posa trémula en sus labios y abriendo sus ojos le dedica una mirada de amor, pero ausente… Ella a ratos escapa de su propia realidad, y no se ve entre su blancura sino entre la espesura de un campo, o el interior de una casita junto al bosque o medio de ciudad.
Ella cierra los ojos y una lágrima derrama por un lado. Presto un dedo se adelanta a recogerla y que no empañe sus mejillas. Nuevamente esa sonrisa pero sin mirada de por medio. Una sonrisa débil, traicionera que recuerda su momento.
Ella cierra los ojos y respira, tranquila, trémula, acompasada. Parece el suspiro de una anciana, pero ella es más joven que eso. Parece el crepitar de un corazón cansado, pero es menos que eso, es el traqueteo de un corazón que sin esfuerzo se debilitó. Parecen las manos de un infante que no le alcanzan las fuerzas para sostenerse de un pasamanos, pero es menos que eso, son las manos cansadas de intentarse aferrar a una vida que ya no será suya. Parecen los ojos cegados de un pobre inválido, pero no es eso, sino los ojos que se han perdido entre los mares de un lamento más que prolongado.
Ella cierra los ojos y su corazón se estruja ante la consciencia de su falta. El abandono que ha llevado a eso a su amada. Su pecho se oprime ante la cercanía tan efímera de su presencia que se absorbe por la inminencia de la ausencia. Sus ojos se exprimen ante la infinitud de los ríos de pesares que ha dejado a su paso y los lamentos que acarrearán sus propias decisiones.
Ella cierra los ojos y un segundo se convierte en la inmensidad de una eternidad y en el vacío de la nada. Segundo en el cual por un momento ella abre los ojos, le mira, le intenta transmitir perdón y consuelo. Parece querer decirle “estás aquí y es lo que importa” Y el sólo puede contestar sin transmitirle “mejor yo que tú el sufrir tal pérdida”.
Ella cierra los ojos y duerme… en un sueño de inconsciencia donde nadie le podrá alcanzar jamás.
Ella ha cerrado los ojos y el suspiro se escapó por última ocasión de sus labios.
Ella cerró sus ojos y durmió… para siempre.


 Betsabé Cavazos

15 jun. 2010

Once

Hubo un tiempo en que las canciones eran frases felices para mí
Hubo un tiempo en que los cuentos eran mundos al otro lado de mis ojos
Hubo un tiempo en que arcoíris eran más que gotas suspendidas entre cielo y tierra
Hubo un tiempo en que los poemas eran suspiros escapados de mi pecho enamorado
Hubo un tiempo en que las notas eran danzantes agraciados de mis sentimientos
Hubo un tiempo en que mirar una foto era revivir una vida en un instante
Hubo un tiempo en que soñar era la manera de planear futuros
Hubo un tiempo en que creer era la cosa más fácil de lograr
Hubo un tiempo en que mi canto era un apéndice de mi corazón
Hubo un tiempo en que amar era ta real como el atardecer chispeante
Hubo un tiempo en que pintar era como usar mis ojos para el mundo encontrar
Hubo un tiempo en que los anhelos eran asequibles a mi manos
Hubo un tiempo en que mi esperanza podía ser puesta en cualquier nimiedad
Hubo un tiempo en que mis miedos sólo eran un monstruo escondido en mi clóset
Hubo un tiempo en que respirar no tenía la necesidad de ser pensado
Hubo un tiempo en que fui tan sólo yo...



Fotografía por Ricardo Ramírez Nuñez

6 jun. 2010

Nana se fue = Video

Hace tiempo escribí esta historia y la dejé en uno de mis primeros post, hoy gracias a la ayuda de una chavas muy geniales y amigas mías, junto con mi hermano y mi tío hicimos este pequeño proyecto.

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